Se habló mucho en las noticias sobre el mal de Parkinson, después de que se le diagnosticara al actor Michael J. Fox. El mal de Parkinson fue nombrado así por el Dr. James Parkinson, un médico de Londres que se cree fue el primero en describir esta enfermedad en 1817. Se caracteriza por temblores de las manos, barbilla o labios, con otros síntomas que incluyen la rigidez en los movimientos, caminar arrastrando los pies y dificultades en la realización de tareas simples. Los pacientes pueden experimentar depresión, alteraciones del sueño, mareo y problemas con el habla, para tragar y en el funcionamiento sexual.
Debido a que los medicamentos y otras enfermedades pueden causar síntomas neurológicos similares a los del mal de Parkinson, el diagnóstico es crítico y son frecuentes los errores en su determinación. La ciencia médica carece de un examen de sangre exacto o de una representación diagnóstica para el Parkinson, aunque las pruebas puedan excluir otras enfermedades. El diagnóstico está basado en una evaluación de síntomas que realiza un especialista.
Esta devastadora enfermedad es un desorden de lenta progresión, en el que pequeños grupos de células nerviosas en el cerebro medio (la parte del cerebro que controla el movimiento muscular), se degeneran. En estados saludables, estas células liberan un neurotransmisor esencial (mensajero químico) llamado dopamina, que ayuda al cuerpo a responder al estrés. Cuando la producción de dopamina disminuye, la información transmitida a través de estas redes neurales, se deforma y se hace confusa, creando así los síntomas característicos del mal.
La mayoría de las drogas utilizadas para tratar el mal de Parkinson, apuntan a suplir temporalmente o a imitar a la dopamina. Estas mejoran algunos síntomas, pero no restauran la función cerebral normal, ni detienen la destrucción de células cerebrales, y pierden su efecto con el tiempo. También causan efectos secundarios severos porque sobre estimulan las células nerviosas en otras zonas del cuerpo, produciendo confusión, alucinaciones, náuseas y cambios en los movimientos de las extremidades.
Por años, la causa subyacente del mal de Parkinson ha eludido a los científicos. Hoy, aunque no es totalmente concluyente, se cree que la toxicidad metálica y el estrés oxidativo del tejido cerebral, crean el escenario para este tipo de degradación de las células cerebrales y el desarrollo del mal de Parkinson.
Se ha reconocido por mucho tiempo que la mayoría de las víctimas de Parkinson, poseen una deficiencia en su capacidad para desintoxicarse, es decir, para eliminar los productos químicos a los cuales son expuestos. Además, los estudios han demostrado que los pacientes con mal de Parkinson tienen bajos niveles de antioxidantes naturales que los protegen de los que les falta un electrón (radicales libres). Estas moléculas tienden a ligarse con otras moléculas en el cuerpo, dañando algunas o todas las células del organismo, incluso las neuronas del cerebro. También se cree que altos niveles de hierro metálico aumentan las reacciones de los radicales libres.
Por otro lado, se ha informado que aquellos individuos que consumen altos niveles de azúcar refinada, harina blanca y arroz blanco, aumentan los riesgos de desarrollar este desorden. Y el edulcorante artificial aspartame, presente en muchos alimentos y bebidas ‘dietéticas’, inhibe la capacidad del cuerpo de producir dopamina. Según Betty Martini, una de las expertas mundiales en aspartame y en el costo que éste ha tenido en la sociedad en términos de sufrimiento humano, declara: “Michael J. Fox también ha sido vocero de Diet Pepsi, y las fuentes comentan que es adicto a ella, bebiendo muchas al día.”
Recomendaciones
1. Los antioxidantes, incluyendo las Vitaminas C y E, el selenio y el betacaroteno han demostrado ofrecer protección contra el mal de Parkinson, así como hacer más lenta la progresión de una condición ya existente.
2. Entre otros productos que ofrecen protección, se incluyen los flavonoides (extractos de semillas de uva y corteza de pino), así como la coenzima Q-lO, que proporcionan una potente protección antioxidante y alimentan el cerebro
3. Los fosfolipidos como la lecitina, ayudan a promover la secreción de hormonas glandulares y la aleita mental.
4. La hierba Gingko Biloba ayuda a mejorar la circulación sanguínea del cerebro.
6. Se ha comprobado que las hierbas como la escutelaria, la pasiflora y la valeriana, ayudan a reducir los síntomas de temblores y rigidez.
7. Incorporar una dieta de frutas y verduras frescas.
8. Evitar o reducir la exposición a metales como aluminio, hierro, manganeso, cadmio, cobre y mercurio, incluso el mercurio que se encuentra en las tapaduras dentales.
9. También se ha determinado que el estrés agrava el mal de Parkinson. Busque formas que lo ayuden a reducir el estrés, incluyendo el ejercicio y el descanso.
10. La Glutationina, poderoso antioxidante cerebral, posee también la capacidad única de hacer ciertas áreas del cerebro, más sensibles a la dopamina, de modo que aunque ésta disminuya, se haga más eficaz. El Dr. David Perlmutter, un reconocido neurólogo a nivel internacional, pionero en la terapia de glutationina intravenosa, ha observado que incluso una terapia con una sola dosis, restaura casi completamente la capacidad de caminar, girar y mover las extremidades, dentro de un lapso de 15 minutos. Los suplementos que aumentan la glutationina celular son el ácido alfalipóico, la N-acetil-L-cisteína (precursor de la glutationina), el picnogenol, el cardo mariano y la proteína de suero.
La Glutationina también aumenta la sensibilidad a la serotonina , y muchos pacientes con depresión tienen una mejoría notable.
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Muchisimas gracias por compartir esta informacion, de seguro que me sera de mucha utilidad
Saludos
GB