DESNUTRICIÓN MÁS OBESIDAD



Durante mucho tiempo se pensó que el problema de la desnutrición estaba asociado a la pobreza e identificado con el déficit de peso y de talla para la edad y con la aparición de enfermedades infecciosas.

Hoy, según un informe de la Organización Mundial de la Salud (OMS), esta aseveración ya no tiene vigencia, al igual que el esquema que asocia a la obesidad y a las enfermedades crónicas con el bienestar económico.

Actualmente, se habla de “desnutrición oculta”: no es evidente, no se detecta a tiempo y puede presentarse en chicos con sobrepeso de todas las clases sociales.

Esta desnutrición encubierta se origina en dietas que aportan cantidades insuficientes de vitaminas y minerales como hierro, vitamina A, C, yodo, zinc, ácido fólico y selenio.

Se estima que uno de cada cuatro chicos pesa menos de lo normal en el mundo en desarrollo, 2 mil millones de personas sufren de desnutrición encubierta en todo el mundo y otro tanto son obesos, por partes iguales.

Entre sus posibles consecuencias se encuentran: retraso del desarrollo psicomotor (incluyendo motricidad gruesa y lenguaje) y trastornos de la conducta en menores de dos años que pueden ser irreversibles; retraso madurativo y del crecimiento, y aumento de infecciones.

Las mujeres y niños son más vulnerables. Los chicos, debido a la importancia crítica de los nutrientes para el desarrollo normal, y las mujeres, por los problemas que puede causar la falta de hierro, en especial durante el embarazo.

Las investigaciones y los desarrollos dados en el área genética permiten afirmar hoy que un chico nacido con bajo peso –menos de 2 kilos y medio– será en un futuro más propenso a padecer de obesidad, hipertensión, diabetes, arterosclorosis e infartos.

Esto se explica porque la potencialidad de los genes se expresa en forma distinta, de acuerdo con lo que la madre haya consumido durante el embarazo.

Cuando el feto recibe pocos nutrientes durante la gestación, sus genes se preparan para ser más ahorradores y para acaparar grasa.

Por eso es probable que ese chico, cuando nazca, haga una ganancia de peso muy rápida y eso esté anunciando que sea un posible futuro obeso, diabético e infartado.

Hoy de lo que se habla es de una superposición epidemiológica.

Esto quiere decir que las personas que antes tenían desnutrición, hoy siguen teniéndola, pero, además, se les suma la obesidad con lo que agregan las enfermedades crónicas asociadas con el exceso de alimentación.

Según la encuesta dada a conocer por el IAAN, el 53 por ciento de los niños de 3 a 12 años tiene, al menos, un síntoma relacionado con la desnutrición encubierta: falta de concentración, bajo rendimiento escolar, largas horas frente al televisor o la computadora aislados del entorno, pocas ganas de jugar y decaimiento.

Si bien los padres reconocieron estas señales en sus hijos, en muy pocos casos las relacionaron con un problema nutricional.

Mediante el sondeo, realizado en 800 hogares de la Capital Federal y el Gran Buenos Aires, con representación por nivel socioeconómico, se determinó que el 49 de los chicos, cuyas madres reconocían signos de desnutrición encubierta, tenía un bajo rendimiento escolar y menor nivel de concentración.

El 98,6 por ciento de las mamás no consideró a la alimentación como causa de ánimo decaído o de mal estado de salud.

El 85 por ciento no consultó al médico ante el bajo rendimiento de los chicos y 4 de cada 10 afirmaron no haber hecho nada al respecto.

Entre quienes mostraron menor concentración, solamente el 4 por ciento consultó al médico, en tanto la mayoría (31 por ciento) optó por enviar al chico a clases particulares.

El requerimiento promedio para America Latina es de 2.200 calorías por día por persona. La disponibilidad es de 3.100 por persona.
Uno de cada tres niños no desayuna. Consumen, además, gran cantidad de bebidas azucaradas, galletitas y dulces.

El 25 por ciento de los que sí desayuna no toma leche y el 53 por ciento come más de lo que necesita pero con baja ingesta de calcio y vitamina C.

A nivel local, consideró, entre otras cosas, que no hay una política de precios que favorezca el consumo de los alimentos sanos y desaliente el de los menos convenientes.

Qué comer y cómo

La mejor medida de prevención de anemia en los bebés es la lactancia materna, que la OMS recomienda hasta los seis meses en forma exclusiva.

La introducción de alimentos sólidos debería contemplar la necesidad de hierro (presente en carnes rojas, vísceras, pollo, pescado y alimentos fortificados) y otros micronutrientes.

Entre los micronutrientes se encuentra la vitamina C, presente en las frutas y vegetales preferentemente ácidos y frescos como el repollo de Bruselas, perejil, coliflor, frutillas, kiwi, limón, melón, naranja, ají morrón verde, tomate y otros.

El yodo que se encuentra en los pescados de origen marino, mariscos, y el zinc que se obtiene de la ingesta de carne de vaca, aves de corral, hígado de vaca, queso, pescado, leche, nueces y cereales integrales, así como también en alimentos fortificados.

Es importante saber que el maíz, el trigo, el arroz, el té, café, mate, leche y determinados medicamentos inhiben la absorción del hierro.

Por eso lo recomendable es asociar alimentos que tengan éste micronutriente a aquellos que contengan vitamina C que facilita su absorción.

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1 Respuesta a “DESNUTRICIÓN MÁS OBESIDAD”


  1. 1 maria eugenia.

    quisiera saber si la xenical es confiable para bajar de peso, tengo 38 años he sufrido de obesidad, tube problemas para embarazarme por tompas obstruidas y el endocrinologo me daba meformina para ovular y bajar de peso, logre bajar 10 kilos pero he vuelto a subir pues ya no la tomo, pues solamente podre embarazarme pòr medio deinseminacion in vitro,por trompas obstruidas que no se pueden destapar por laparoscopia, por el gran riesgo de perforar el intestino el cual esta pegado al la pared abdominal , quiero bajar de peso gracias por su valioso tiempo

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