El tomate, cuyo nombre científico es “Lycopersicon escultelum”, es de hecho una fruta, que pertenece a la familia de las solanáceas. Es pariente cercano de la patata, el pimiento y la berenjena, y se considera una verdura debido a sus diversos usos culinarios.
Es originario de los bajos Andes, y fue cultivado por los Aztecas en México. La palabra azteca “tomatl” significaba “fruta hinchada”, y los conquistadores españoles lo llamaron “tomate”.
Junto al maíz, la patata, el chile y la batata, el tomate fue introducido en España a principios del siglo XVI, gracias a los viajes de Cristóbal Colón. Se cree que llegó primero a Sevilla, uno de los principales centros del comercio internacional, en particular con Italia.
En 1544, el herborista italiano Mattioli se refirió a los frutos amarillos de la planta del tomate como “mala aurea”, manzana de oro; más adelante en 1554, mencionó una variedad roja.
El tomate aporta tan sólo 25 calorías por 100 gramos. Contiene un 4% de hidratos de carbono y se lo considera una fruta-hortaliza, ya que su aporte de azúcares simples es superior al de otras verduras, lo que le confiere un ligero sabor dulce. Es un alimento depurativo, mineralizante y de leve efecto laxante. Y esto lo debe a su particular composición y perfil nutritivo: mucha agua, apreciable cantidad de fibra, buen aporte de minerales como el potasio y el magnesio y de vitaminas, entre las que destacan el ácido ascórbico o vitamina C y vitaminas del grupo B (B1, B2, B5 y ácido fólico). Con 200 gramos de tomate se cubre el 80% de las necesidades diarias de vitamina C, que es además, un potente antioxidante.
Su color rojo característico se debe a la presencia de licopeno, un pigmento que, en especial, abunda en el tomate maduro. Dicho pigmento, al igual que la vitamina C, funciona como sustancia antioxidante. Como tales, actúan de forma beneficiosa sobre nuestro sistema inmunológico y protegen al organismo, al reducir el efecto nocivo de los radicales libres. Por tanto, el consumo de tomate y otros alimentos ricos en sustancias antioxidantes, tal y como han puesto de manifiesto numerosos estudios científicos, contribuye a reducir el riesgo de enfermedades degenerativas, cardiovasculares y de cáncer.
La acidez del tomate estimula el apetito y las secreciones digestivas, lo que favorece la digestión. De hecho, este apreciado fruto se incluye en variedad de platos y recetas: guisos y estofados, platos al horno, verduras rellenas, salsas…









sufro del colon irritable, hipotiroidismo y gastritis y he observado que cuando como tomate me produce diarrea, sera casualidad o el tomate causa en mi organismo esta reaccion?