“Que tu alimento sea tu medicina”. 2º parte



En suma, siendo la nutrición la base principal de nuestras defensas orgánicas es importante entender que llevar una alimentación adecuada no es sólo una cuestión que incida en nuestro peso sino que puede tratarse de un asunto de vida o muerte a la hora de prevenir -entre otras muchas patologías- el cáncer, enfrentarse a él y superarlo. Es más, sólo un sistema inmune fuerte permite resistir cierto tiempo los agresivos tratamientos farmacológicos actuales.

La clave de una dieta anticancerígena se centra en la actividad de los denominados antioxidantes, de las enzimas y de algunos fitoquímicos. Hablemos de ello.

SUSTANCIAS ANTIOXIDANTES
La American Cancer Society admite que toda dieta con alto nivel de frutas y vegetales es de por sí rica en antioxidantes y éstos poseen una clara actividad anticancerígena que viene dada por su capacidad de contrarrestar el efecto de los radicales libres, que cuando se encuentran en exceso en el organismo a consecuencia de una mala dieta o de elementos contaminantes -como la contaminación química de nuestro entorno, la radiación, el tabaco, los pesticidas presentes en la comida o los rayos ultravioletas, entre otros- alteran el ADN celular o su membrana iniciándose con ello la replicación posterior en cadena que da lugar a los tumores malignos.

Entre los antioxidantes mas potentes se encuentran los betacarotenos (precursores de la vitamina A), las vitaminas C y E, la glutation peroxidasa, los flavonoides, las antocianinas, los picnogenoles y la enzima superóxido dismutasas.
En cuanto a los alimentos que mayor número de antioxidantes contienen están el té, el aceite de oliva, el vino tinto y el pescado -especialmente el azul- además de verduras como el ajo, el boniato, el berro, el brécol, la berenjena, la calabaza, el calabacín, la cebolla, la col, la col lombarda, la espinaca, el guisante, el pimiento, la remolacha, la soja, el tomate y la zanahoria. En cuanto a las frutas destacan los albaricoques, los arándanos, los cítricos, las ciruelas, las frambuesas, las fresas, las grosellas, los kiwis, los limones, las manzanas, los mangos, los melones, las moras, las naranjas, las papayas, las pasas, las piñas y las uvas.

LOS FITOQUÍMICOS
También se sabe que los fitoquímicos -sustancias naturales activas contenidas en las plantas- refuerzan el sistema inmune, regulan el sistema endocrino y pueden incluso conducir en algunos casos a las células cancerosas al “suicidio” (apóptosis) así como reparar el daño causado en el ADN -por ejemplo, a consecuencia del tabaco y otras exposiciones tóxicas- además de ayudar a la desintoxicación de ciertos elementos cancerígenos en sinergia con enzimas naturales. Hoy se conocen ya más de cien fitoquímicos pero la mayor parte de ellos están poco estudiados. Así pues, no se sabe en general cuáles son sus dosis idóneas y qué problemas puede ocasionar su deficiencia en el organismo. Sí se sabe, en cambio, que poseen diversas propiedades terapéuticas contrastadas. Y como nuestro organismo no los almacena para asegurarse de su presencia conviene tomar frutas y verduras a diario.

LAS ENZIMAS
Hay al menos 22 tipos de enzimas digestivas, es decir, responsables de la transformación de los alimentos que ingerimos en sustancias más simples capaces de pasar al torrente sanguíneo a fin de ser utilizadas. Y hay tres categorías básicas:
-Las proteasas (se las conoce también como enzimas proteolíticas y se encargan de ayudar a degradar las proteínas).
-Las amilasas (encargadas de ayudar a degradar los carbohidratos y almidones). Y,
-Las lipasas encargadas de ayudar a degradar los lípidos o grasas.
Conviene saber, en todo caso, que existen diferentes tipos de enzimas digestivas específicas localizadas en diferentes lugares: el páncreas, las glándulas salivares, el estómago, el intestino delgado, etc.
Pues bien, la principal fuente de enzimas son los alimentos crudos ya que la mayoría de ellas se destruyen con el calor y, por tanto, al calentar, cocer, asar o freír los alimentos. De ahí la importancia de una dieta rica en ensaladas y frutas crudas.

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