LA TELE AYUDA A LA OBESIDAD INFANTIL
Una investigación de campo ha comprobado que los anuncios de TV emitidos en horario infantil están copados por alimentos cuyo consumo frecuente es calificado como inadecuado y poco saludable por dietistas y nutricionistas e incluso el Ministerio de Sanidad y Consumo.
¡¡¡Para prevenir la obesidad infantil hay que apagar la tele!!!
La más relevante es que el mensaje predominante que llega al telespectador infantil y juvenil que recibe estos anuncios va justo en la dirección opuesta a una educación alimentaria basada en la dieta equilibrada, lo que puede reducir la eficacia de las campañas institucionales y educativas en contra de la obesidad infantil y a favor de un estilo de vida saludable. Los anuncios de alimentación que más abundan en las horas en que mayor número de niños y jóvenes hay delante de la tele “venden” los productos menos recomendables para su dieta diaria. El 44% de los productos de alimentación anunciados a la hora en que los niños ven más la tele son chocolates y derivados (9,5% de los anuncios estudiados), caramelos y golosinas (8%), productos de bollería y pastelería (8%), embutidos (7%), aperitivos (4,5%), salsas y mahonesas (3%) y helados (3%). La mayoría de estos productos o son del todo prescindibles en la dieta o su consumo es excesivo por la población, además de que no ofrecen ventaja nutricional alguna para niños y jóvenes (por su abundante contenido en azúcares y grasas). Además, la mayoría de estos alimentos apenas aportan proteínas, vitaminas, minerales y fibra, mientras que contienen mucha cantidad de sal y sodio. Y todos ellos figuran en el tercer y último nivel de la pirámide nutricional.
Tampoco mejoran las cosas si se analiza el 46% restante de la publicidad en horario infantil, ya que está dedicado casi en su totalidad a alimentos que, pese a contar con una apariencia nutritiva saludable, representan un aporte de azúcares excesivo si se consumen a diario. Son yogures y postres lácteos azucarados (16% de los anuncios estudiados), lácteos (12%), cereales de desayuno (7,5%), galletas (5,5%), y quesos (4%). Una ración de cualquiera de ellos representa alrededor del 10% de la energía diaria para un niño que ingiere 1800 calorías, no es demasiado. Pero el problema estriba en si es saludable que los niños consuman estos alimentos azucarados a diario. Su valor nutritivo, derivado de su contenido en proteínas y calcio, puede ser cuestionado por su exceso de azúcar. Por ello deberían consumirse de modo más ocasional que frecuente, por mucho que la publicidad de TV los presente como paradigma de salud, desarrollo físico y bienestar personal.
Las tendencias poco saludables que quedan registradas en el conjunto de los anuncios de alimentación estudiados se agudizan si se toman como referencia los 15 productos más anunciados: diez de los quince spots más emitidos, es decir, dos de cada tres, corresponden a productos azucarados; y ninguno a frutas, verduras o alimentos frescos.
Por franjas horarias, es de 8 a 11 horas cuando la proporción de anuncios de alimentación es mayor, ya que el 19% de los spots son de comida. Al mediodía y por la tarde, desciende hasta el 14%.









